Por el poder del Caganer

Mañana es noche buena y pasado navidad, y este blog, que en definitiva no es más que un espacio de análisis de la cultura pop, no podía soslayar las particularidades de este singular periodo invernal en que los tres pilares  de la cultura occidental se manifiestan hasta su grado sumo y eclosionan en una celebración que desenmascara el verdadero rostro de la sociedad contemporánea. En Navidad las tradiciones cristianas y paganas se entremezclan con el nuevo credo consumista en una alineación de astros que marca el camino de lo que somos y lo que queremos ser. La mirada de Subir a Tender enfoca los hechos desde la perspectiva musical, así que un villancico es el elemento más apropiado a partir de la cual trazar algunos rasgos de una fotografía global.

El villancico del que hablo es El Caganer, un tema escrito y compuesto por Albert Plà bajo encargo de la revista Enderrock que, en su número especial de diciembre, regala a sus lectores un CD llamado Conçons PreNadal, con temas navideños cantados por algunos de los artistas catalanes más destacados. Una de las característica de El Caganer es que ha sido interpretada de forma coral por Gerard Quintana, Estopa, Manel, Quimi Portet (Último de la Fila), Joan Miquel Oliver (Antonia Font), y el mismo Albert Plà; la otra es que este año TV3 y Catalunya Radio han elegido esta nadala como canción navideña oficial del 2009.

Antes de analizar la peculiar música y letra del El Caganer, nos sorprende el casting de los artistas elegidos para cantarla. ¿Los Manel junto a Quimi Portet? ¿Estopa junto a Gerard Quintana?  Algunos de estos nombres son cabeza de cartel de las distintas familias de la música hecha en Cataluña. Familias que se han mantenido en compartimentos estancos durante décadas y que empiezan a olisquearse el trasero unas a otras en la actualidad. La extrañeza se acentúa si tenemos en cuenta que quien ha orquestado el cotarro es la revista Enderrock, publicación cuya férrea línea editorial es guardiana mediática de una de esas familias.

Pero la cosa no queda ahí. Escuchando la letra veremos que en el corazón del estribillo del villancico se esconde una flagrante incorrección lingüística que pervierte las sagradas prescripciones del idioma de Pompeu Fabra. Según Albert Plà y compañía “en un passebre hi ha d’haver-hi un caganer” una redundacia gramatical que avalan TV3 y Catalunya Radio al convertir el jingle en su canción de Navidad oficial, pero que, con toda seguridad, chirriaría en la oreja y en el alma de los puristas.

En el análisis de este caso tenemos dos elementos clave. El primero es una mezcla de artistas catalanes charnegos, puros y mixtos. El segundo es la repetición hasta la saciedad de un uso no normativo pero si frecuente y cotidiano de la lengua, y todo ello difundido y defendido desde la oficialidad mediática del país. ¿Puede que nos encontremos ante un periodo de aperturismo cultural?

Esta es una pregunta que la mayoría de críticos musicales responderían con un sí rotundo. Pero ¿El zeitgeist de la creación catalana es homologable al espíritu político actual? ¿En un tiempo en que se suceden las consultas de independencia, puede que también de forma paralela se esté normalizando la convivencia de los valores de una Cataluña intrínsecamente mestiza? La respuesta se encuentra en el poder de la Navidad y sobretodo, en una macro tendencia crónica incrustada desde el albor de los tiempos en el ADN catalán. El escatologismo.

Son muchos los rasgos distintivos de la cultura patria, pero sin duda uno de los menos cuestionados es la simpatía por lo escatológico. El Caganer es una de las muestras de ese orgullo coprofílico del que está plagada la tradición del país y a la que se le suman el Caga Tió, els pets de monja, o algunos nombres de grupos míticos de la escena rock como Els Pets o Laxa’n’Busto, entre otras incontables referencias a las aguas mayores de las que hace gala el folklore nacional.

Este rasgo catalán, más antiguo que el cagar a cuclillas, ha servido en el villancico como nexo de unión y espacio común entre el imaginario de los distintos artistas y sus valedores mediáticos, lubrificando las ancestrales desavenencias familiares. No queda duda pues que en Cataluña cuando una unicidad creativa se alinea con la macro tendencia escatológica triunfa sin más, y es que puede que este valor sea incluso más poderoso, aglutinador y definitorio que la misma lengua. Y los puristas… a cagar a la era!

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2 comentarios

  1. Celebro que hayas vuelto a escribir un post. Muy gráfica la imagen de “olisquearse el trasero”. Me quedo pensando en mi orgullo coprolífico…

  2. Ohhh!! Aleix, definitivament has de veure el que en pensa Stephen Fry (BBCfour) dels catalans i del caganer!!

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