Gastronomía por un tubo

La Navidad siempre ha sido tiempo de ingesta calórica y glotonería, pero también es la época cumbre de la delicatessen y el refinamiento gastronómico. Las comidas y cenas familiares se convierten en opulentos banquetes en los que se come y se bebe en exceso, pero los paladares ávidos de los placeres de la buena mesa se preparan para degustar todo aquello que por contención, falta de tiempo, o pudor, no nos atrevemos a comer durante el resto del año

Entre otros muchos manjares en Catalunya es típico comer escudilla y carn d’olla el día de Navidad y canelones en Sant Esteve, pero… ¿Que hace un plato de pasta de claras reminiscencias italianas aposentado en pleno epicentro del recetario catalán? Pues bien, para contar el origen de esta tradición hay que remontarse al 1800, cuando el maestro Gioachino Rossini autor de obras claves del bel canto italiano como El Tancredi, El barbero de Sevilla, o Guillermo Tell, creó una receta de canelones hechos a base de carnes foie gras y bechamel. Rossini además de ser uno de los más célebres compositores de la historia de la música también fue un refinado gourmet cuyo exquisito paladar y fuerte amistad con el gran chef francés y cocinero personal de Napoleón, Antonin Carême, dio fruto a distintas recetas que todavía perduran en la actualidad.

Los canelones Rossini fueron un plato de corte indispensable en el repertorio culinario de los grandes chefs franceses de segunda mitad del siglo XVIII hasta que en 1903 llegaron a la ciudad de Barcelona gracias a la Maison Dorée, un mítico restaurante abierto en la Plaza Catalunya esquina con la calle Bergara, justo en frente de lo que hoy es el Fnac. Fue en este regio establecimiento de la Ciudad Condal de principios del siglo pasado donde según el periodista y gastrónomo Nestor Lujan los canelones del maestro Rossini se popularizaron entre la burguesía catalana.

Lo que empezó como una tendencia para la clase adinerada caló en el imaginario culinario de las clases populares de la ciudad y más tarde en el resto de Catalunya, que vio en la receta de Rossini dos suculentas ventajas; apropiarse del aura de lujo aspiracional de los suntuosos manjares de la corte gala, y aprovechar los restos de carne de la escudella de Navidad, ya tradicional en la época.

En este caso vemos como la innovación de Rossini es amplificada através de un famoso restaurante, consolidada como tendencia por la burguesía catalana, y al alinearse esta con la macrotendencia psicosocial del archiconocido ahorro catalán, convertida en una moda por el resto de la población. Un siglo más tarde, con el paso del tiempo, la naturaleza líquida y voluble de toda moda pasaría a solidificarse para convertir los canelones del maestro Rossini en una verdadera tradición. Y bien, ¿Quien dijo que todas las modas son pasajeras?

Pese a parecer dos disciplinas diametralmente opuestas, música y gastronomía tienen muchos más vínculos de los que se aprecian a primera vista. Ambas artes comunican y emocionan a través de sentidos casi considerados secundarios en estos días de domino tiránico de lo visual. La sensibilidad que requiere saber discernir entre un buen guiso y un buena pieza musical es una virtud que se solo adquieren con el tiempo aquellos quienes estén dispuestos a educar gusto, olfato y oído.

Quizás Rossini sea el personaje que más lejos llevó el entrenamiento simultaneo de las artes culinarias y musicales. Tomemos pues al maestro como referente. Ni decir hace falta que no es necesario que intentemos imitar su genio creativo pero sí su ejemplo a la hora de adentrarnos en las sendas del cultivo y aprecio de la música y la cocina.

Aquellos que sepan diferenciar entre el grave sabor del bajo en una pieza de jazz, las agudas notas de canela y chocolate en un estofado de ternera, la dulce variación de la viola en una sinfonía clásica, o la armoniosa combinación de ingredientes de unos buenos canelones, serán más felices, e incluso más buenos que los que se conforman con llenar la barriga un par de veces al día, o en descargarse el politono de moda para el teléfono móvil.

¡Feliz año a todos los seguidores del blog, en 2010 seguiremos subiendo a tender!

[Youtube http://www.youtube.com/watch?v=6Jv3lL6imzU%5D

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2 comentarios

  1. Tus fieles lectores de Brooklyn, además de desearte un feliz y próspero 2010, te vuelven a felicitar por tan buenos análisis! Una abraçada Aleix!

    • Muchas gracias a los 3 desde Barcelona!!! 😉

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