Archive for 30 marzo 2010

Marketing loves music
30/03/2010

Hace pocos días que Diesel ha lanzado un nuevo catálogo online en el que muestra su colección primavera verano. Evidentemente el catálogo integra la opción de compra a través de la red. El hecho sería poco noticiable sino fuese por la innovación de la marca italiana a la hora de concebir su formato. En vez de un slide de fotografías, o un editorial de moda más o menos camuflado, la marca italiana ha apostado por integrar la presentación de su ropa en un videoclip donde aparecen diferentes personajes vistiendo las distintas prendas de la colección, y que permite la interacción del usuario. Además de escuchar y ver lo que en él ocurre el internauta pude arrastrar el puntero de su ratón sobre los protagonistas del video, entonces la escena se congela, y aparece la descripción detallada de pantalon, camiseta, o accesorio de turno.

El tema escogido es A hundred lovers, una canción original de un artista novel, que salta a la palestra de la mano de una maniobra de marketing.

Si el formato ya es ganador de por sí, el contenido también es altamente analizable.

La canción del videoclip ha sido compuesta por Josep Xortó, un músico de Sant Boi, a quien tengo el placer de conocer personalmente, quien tras probar suerte en distintas bandas locales decidió ir a Londres, un ciudad trampolín donde asegurarse que si se tiene la fortuna de pegar el salto, este será sustancialmente más alto que si se hace desde Barcelona.

Josep, propone un tema ligero, sencillo y amable, tanto en la composición como en las texturas, a años luz de el barroquismo imperante en el actual mundo de la creación musical, en particular, y artística en general. Una canción a las antípodas de histrionismos lady-gagianos, y más o menos emparentada con las corrientes neominimalistas encabezadas por The Xx.

El toque de sobriedad british del tema casa con la línea de la colección que Diesel nos presenta, mucho más comedida que los excesos a los que las marcas italianas nos tienen acostumbrados.

En cuanto a dirección de arte, la apropiación vuelve a ser el motor inspiracional de los creativos de hoy en día, que más que crear reinterpretan. Fenómeno 100% legítimo y legitimado en tiempos de hibridación, mezcla, collage, y pastiche. Usando el término debidamente positivado, el videoclip es un “homenage” a una escena de la película Bande à part de Jean-Luc Godard.

En resumen. Hay que decir que la apuesta es razonablemente original e integra de forma respetuosa y coherente música y marketing. Con ella Diesel presenta su catalogo de forma innovadora y diferenciada, el músico gana cobertura, y si suena la flauta y la canción gusta, la marca gana relevancia. Una relación win-win entre artista y marca, que solo requiere un cierto esfuerzo en intentar generar propuestas bien planificadas, distintas y sorprendentes. Un bien para Diesel, y un excelente para Josep Xortó, quien seguro que con el video cosechará muchísimos más de cien amantes.

Cuelgo aquí el videoclip en crudo, pero recomiendo encarecidamente clicar a este enlace a la página de Diesel para poder jugar con el catálogo interactivo.

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Lirismo en 16 bits
17/03/2010

“Definitely computer games do not affect kids. I mean if Pac Man affected us as kids, we’d all be running around in darkened rooms, munching pills, and listening repetitive music.” Kristian Wilson, CEO, Nintendo, 1989

Utilizar las pegadizas cancioncitas de los videojuegos de los 80 como inspiración para producir música electrónica viene siendo una constante en los últimos años. Es obvio que toda una generación de artistas fueron influenciados por los sonidos que emitían sus maquinitas mientras intentaban rescataban princesas pixeladas, ingerían cocos a destajo, o salvaban a la tierra de las garras de disciplinadas hordas de invasores espaciales alienígenas. Todas esas melodías reproducidas en loop, una vez tras otra, calaron en lo más hondo de las tiernas mentes infantiles de los futuros creadores y afloran como predisposición estética en la actualidad, consciente o inconsciente.

Lo que empezó como influencia generacional ha acabado cristalizando como algo más que eso. La música 8-bits se ha convertido en un estilo musical compacto, que se nutre de los sonidos de samplers, o audio real de máquinas míticas como la Game Boy. El hecho de estar perfectamente alineada con la macro tendencia nostálgica y ochentera hace que el estilo goze de buena salud, y que vivamos una auténtica ola de lo-fi digital y sonidos tan pixelados como sus gráficos coetáneos.

Pero hay vida prototecnológica mas allá de los 8-bits. Los 16-bits llegaron al mundo de los videojuegos domésticos en el 1988 de la mano de la Sega Mega Drive. Técnicamente solo estaba un paso por delante de su antecesora, con algo más de definición, pero todavía a años luz de la era del megapíxel. Su artista paradigmático es Kavinsky, quien esta a pocas semanas de lanzar su nuevo Ep titulado Nightcall.

Dicen las notas de prensa que Kavinsky es un zombie que volvió al mundo de los vivos tras un terrible accidente de coche en 1986 mientras conducía su flamante Ferrari Testarrossa. La verdad es que Kavinsky no es más que un personaje creado por la  imaginación de Vincent Belorgey, pero una vez más, si un  storytelling es coherente con el producto que pretende vender acaba funcionando.

Muchas bandas construyen un stroytelling más o menos basado en la realidad, para elevar su aura creativa, dar carnaza a los periodistas musicales y tema de conversación a los fans. Pero en el caso de Kavinsky es interesante ver como se genera un storytelling absolutamente ficcionado, creando un personaje que bien podría ser el protagonista de un cómic para modernos.

En realidad Kavinsky nació después que el productor de música electrónica francés Mr Oizo, famoso por poner música a una conocida campaña de Levi’s, le dejase prestado un Mac. Belorgey empezó a componer, inspirado por los videojuegos de coches que tanto le gustaban de niño y las bandas sonoras de Giorgio Moroder, Harold Faltermeyer y toda esa música efectista y retro que ambientaba películas de los 80’s como Top Gun o Superdetective en Hollywood.

Kavinsky es el artista isnigina de los 16-bits puesto que sus canciones utilizan casi exclusivamente un emulador virtual del famoso sintetizador Yamaha DX7, todo un clásico puesto que fue el primer sintetizador que basaba la generación de su abanico sonoro en las ondas FM, con una resolución de solo dieciséis dígitos binarios. Es por eso que la paleta cromática de Kavinsky es en esencia la misma que la empleada en bandas sonoras de videojuegos míticos de la Mega Drive como Out Run, Virtua Fighter, Sonic o Shinobi III.

Nightcall será el tercer Ep de Kavinsky después de sus laureados Teddy Boy, o 1986. En el Vincent Belorgey ha contado con la ayuda en la producción del miembro de Daft Punk Guy-Manuel de Homem-Christo. El Ep consta de cinco temas uno de los cuales está remezclado por Dustin N’Guyen, seudónimo bajo el que los expertos especulan que se esconde la alargada mano de Xavier de Rosnay, o más conocido como la mitad barbilampiña de el dúo Justice.

Como veis, una vez más en París, las élites creativas son más endogámicas que los personajes de Hospital Central. El EP Nightcall en formato vinilo ya se puede encargar en la  pagina web de la discográfica Record Makers (sello que pertenece a Air), iTunes fecha  su lanzamiento en formato digital  el 26 de este mismo mes, y a primeros de Abril podremos comprar Nigthcall en las tiendas.

De todas formas, como casi siempre, todos los temas del Ep han sido filtrados y colgados en Youtube, aquí están los títulos debidamente linkeados. Pero para los neófitos recomiendo un visionado previo del videoclip que relata el electrificado storytelling de Kavinsky.

Nightcall – Kavisnky (2010)

  1. Nightcall
  2. Pacific Coast Highway
  3. Pacific Coast Highway (Jackson Remix)
  4. Nightcall (Dustin N’Guyen Remix)
  5. Nightcall (Breakbot Remix)

Arte a lo bestia
08/03/2010

Da un poco de rabia tener que hablar tan a menudo de Animal Collective pero es que la banda de Baltimore no para de engrosar su leyenda a cada paso que da.

La última es la performance que protagonizaron el pasado día 4 en el Guggenheim de Nueva York junto al video artista Danny Perez, para conmemorar los 50 años del museo. Transverse Temporal Gyrus fue el título del espectáculo conceptual que convirtió las distintas plantas del edificio de Frank Lloyd Wright en una espiral de luz color y psicodelia digna de la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos más fastuosos.

No erosionaré mi epidermis digital aporreando las gastadas teclas de mi macbook para intentar describir al detalle lo que allí sucedió, porque, si como decía Frank Zapa “hablar de música es como bailar de arquitectura”, hablar de arte es como esculpir de cine… Y eso ya lo hacia Rodin.

Divagaciones lingüísticas y juegos semánticos al margen la alianza Guggenheim-Animal Collective dice mucho del tiempo en que vivimos, si se tiene la voluntad y la peicia de leer entre líneas.
Hay quien contrata a un payaso, a un mago, o un técnico en globoflexia para amenizar su fiesta de cumpleaños. El Guggenheim contrata a Animal Collective. No es un hecho casual que el museo de arte contemporáneo más relevante de mundo quiera contar con los servicios de la banda indie experimental más relevante del mundo para celebrar su aniversario, pero sí es un echo analizable, puesto que eleva a Animal Collective a la categoría de arte.

Para aquellos que hayan pasado los últimos meses encerrados en una cabaña en las montañas hay que decir que el último disco de los de Baltimore, titulado Merriweather Post Pavilion, ha sido considerado por la mayoría de las publicaciones musicales indes del  planeta como uno de los mejores discos del año, y el grupo ostenta el título honorífico de mejor banda alternativa del momento, según la facción del alternativismo que defiende las esencias de una música independiente críptica, compleja, y minoritaria. El True Indie, o indie “verdadero”, como lo bauticé en posts anteriores, es la corriente encabezada por la publicación online Pitchfork, responsables, en parte, del gran auge de una banda que seguramente en décadas anteriores habría pasado por el mundo de la música sin alcanzar las cotas de éxito que ha adquirido en la actualidad.

Con la iniciativa del Guggenheim de celebrar su medio siglo de vida con un espectáculo codirigido por Animal Collective, no solo se encumbra a la banda, otorgándole un aura de credibilidad a toda su obra, sino que se legitima el segmento del indie que este grupo lidera. Ahora aquellos quienes defienden la pureza del indie auténtico ya pueden decir que sus artistas no solo engrosan los carteles de los festivales sino que también se exhiben en los museos.

La falla que separa ambos bandos del “indie” se hace cada día más ancha, pero rencillas familiares a parte, lo que sí podemos constatar es que la música alternativa en amplio espectro cada vez va ganando más terreno e influencia no solo en los espacios de ocio y consumo, sino también en los del arte.

Nota para el futuro: En Barcelona esa cayendo una nevada del carajo!

Alice to the Underground
01/03/2010

Alice in Wonderland es el nuevo proyecto cinematográfico de Tim Burton y Disney, quienes pretenden revisitar el universo de Lewis Carroll en una película de actores de carne y hueso. En el nuevo film, que se estrenara oficialmente en Reino Unido y EUA el próximo 5 de marzo, aparecerán los personajes más carismáticos del cuento Carroll, como el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco, la reina de Corazones o Cheshire el Gato, quienes también fueron protagonistas de la película clásica que Disney estrenó en 1951.

Dos años atrás a nadie le sorprendió el anuncio que Tim Burton sería  quien se haría cargo del proyecto, puesto que el imaginario hiperfantástico de las aventuras de Alicia cuadran a la perfección con la particular visión del director californiano. Burton abordaría el jugoso universo de Carroll y lo reconstruiría a su manera, utilizando el carisma de sus personajes y la naturaleza onírica de la historia para convertirla en un mundo a su medida, donde la estética gótica típica de sus películas se fusionase con la iconografía victoriana propia del relato original, creando así un entorno visual y narrativo de una riqueza sin precedentes.

Esta vez Disney creyó en el proyecto desde un inicio. Lejos quedaban los tiempos en que Tim Burton era el tipo rarito en la periferia creativa de los estudios, y el proyecto de Pesadilla antes de Navidad era  desterrado a la filial Touchstone Pictures por ser considerada un producto menor y poco alineado con la filosofía de la compañía. Con el tiempo, Disney vio como el film protagonizado por Jack Skeleton era uno de sus productos más rentables y se convertía en una película de culto para niños y adolescentes de todo el mundo. Diecisiete años después de su estreno la esquelética imagen de su protagonista sigue explotándose en forma de merchandising y ha sido adoptada como icono clave del imaginario de tribus urbanas tan globales y comercialmente suculentas como los emos.

Disney ha aprendido la lección. Sabe que en los nuevos tiempos todo aquello que huela a mainstream ya no es cool, y que el público demanda ese toque undergound que antes quedaba relegado a películas de autor destinadas al consumo exclusivo de pequeños nichos. Sabe que quizás las películas de culto no revientan taquillas, pero rinden de maravilla en forma de gadgets y merchandising, sus seguidores son fieles embajadores de marca, y tienen un más largo recorrido comercial. Así pues con Alice in Wonderland van a emplear todo lo aprendido para exprimir al máximo su nuevo producto.

1-Dar manga ancha a Burton: Quizás no sea la gallina de los huevos de oro, pero sí la de los huevos de plata, y eso en tiempos de crisis es un tesoro. La estética de Tim Burton ha calado hondo en un segmento de público que ha pasado de ser minoritario a ser casi masivo en la actualidad. Además saben muy bien que Burton puede ser una de las figuras clave a la hora de reconstruir la envejecida imagen de marca de Disney.

2-El merchandising es la clave: Disney prepara una cantidad de productos derivados de la película mucho más elevada de lo que ya es habitual, entre las que se encuentran una línea de ropa diseñada por Avril Lavigne, y una línea de joyería firmada por Swarovski. También pretenden lanzar varios videojuegos, y apostar firmemente para que Cheshire the Cat se convierta en su poderoso nuevo icono, y se bata en duelo felino con Hello Kitty por el trono del mercado de las licencias.

3-Seducir a los evangelizadores: Con fenómenos como Pesadilla antes de Navidad, o La Novia Cadáver, Disney ha tenido todo el tiempo del mundo para recabar gran cantidad de datos sobre los gustos del target burtoniano. Con esa información es mucho más fácil elaborar un producto coherente que impacte en el público de forma transversal. La decisión de que Avril Lavigne sea la autora de la canción central de la película no es aleatoria ya que la cantante canadiense es una de las artistas más relevantes para el segmento al que se dirige el film. Otros grupos musicales y artistas de naturaleza eminentemente neorromántica como Tokyo Hotel o Robert Smith, líder y cantante de The Cure, también han compuesto temas para la BSO de la película. Con esta maniobra Disney se garantiza llegar de forma directa y contundente al núcleo del target y asegurarse así una legión de fieles fans dispuestos a evangelizadar a sus congéneres.

Ahora solo queda sentarnos a escuchar el tic tac del reloj esperando a que Alice in Wonderland caiga por la madriguera del conejo blanco… Y a que caiga de pie…