Archive for the ‘Escenas’ Category

Lirismo en 16 bits
17/03/2010

“Definitely computer games do not affect kids. I mean if Pac Man affected us as kids, we’d all be running around in darkened rooms, munching pills, and listening repetitive music.” Kristian Wilson, CEO, Nintendo, 1989

Utilizar las pegadizas cancioncitas de los videojuegos de los 80 como inspiración para producir música electrónica viene siendo una constante en los últimos años. Es obvio que toda una generación de artistas fueron influenciados por los sonidos que emitían sus maquinitas mientras intentaban rescataban princesas pixeladas, ingerían cocos a destajo, o salvaban a la tierra de las garras de disciplinadas hordas de invasores espaciales alienígenas. Todas esas melodías reproducidas en loop, una vez tras otra, calaron en lo más hondo de las tiernas mentes infantiles de los futuros creadores y afloran como predisposición estética en la actualidad, consciente o inconsciente.

Lo que empezó como influencia generacional ha acabado cristalizando como algo más que eso. La música 8-bits se ha convertido en un estilo musical compacto, que se nutre de los sonidos de samplers, o audio real de máquinas míticas como la Game Boy. El hecho de estar perfectamente alineada con la macro tendencia nostálgica y ochentera hace que el estilo goze de buena salud, y que vivamos una auténtica ola de lo-fi digital y sonidos tan pixelados como sus gráficos coetáneos.

Pero hay vida prototecnológica mas allá de los 8-bits. Los 16-bits llegaron al mundo de los videojuegos domésticos en el 1988 de la mano de la Sega Mega Drive. Técnicamente solo estaba un paso por delante de su antecesora, con algo más de definición, pero todavía a años luz de la era del megapíxel. Su artista paradigmático es Kavinsky, quien esta a pocas semanas de lanzar su nuevo Ep titulado Nightcall.

Dicen las notas de prensa que Kavinsky es un zombie que volvió al mundo de los vivos tras un terrible accidente de coche en 1986 mientras conducía su flamante Ferrari Testarrossa. La verdad es que Kavinsky no es más que un personaje creado por la  imaginación de Vincent Belorgey, pero una vez más, si un  storytelling es coherente con el producto que pretende vender acaba funcionando.

Muchas bandas construyen un stroytelling más o menos basado en la realidad, para elevar su aura creativa, dar carnaza a los periodistas musicales y tema de conversación a los fans. Pero en el caso de Kavinsky es interesante ver como se genera un storytelling absolutamente ficcionado, creando un personaje que bien podría ser el protagonista de un cómic para modernos.

En realidad Kavinsky nació después que el productor de música electrónica francés Mr Oizo, famoso por poner música a una conocida campaña de Levi’s, le dejase prestado un Mac. Belorgey empezó a componer, inspirado por los videojuegos de coches que tanto le gustaban de niño y las bandas sonoras de Giorgio Moroder, Harold Faltermeyer y toda esa música efectista y retro que ambientaba películas de los 80’s como Top Gun o Superdetective en Hollywood.

Kavinsky es el artista isnigina de los 16-bits puesto que sus canciones utilizan casi exclusivamente un emulador virtual del famoso sintetizador Yamaha DX7, todo un clásico puesto que fue el primer sintetizador que basaba la generación de su abanico sonoro en las ondas FM, con una resolución de solo dieciséis dígitos binarios. Es por eso que la paleta cromática de Kavinsky es en esencia la misma que la empleada en bandas sonoras de videojuegos míticos de la Mega Drive como Out Run, Virtua Fighter, Sonic o Shinobi III.

Nightcall será el tercer Ep de Kavinsky después de sus laureados Teddy Boy, o 1986. En el Vincent Belorgey ha contado con la ayuda en la producción del miembro de Daft Punk Guy-Manuel de Homem-Christo. El Ep consta de cinco temas uno de los cuales está remezclado por Dustin N’Guyen, seudónimo bajo el que los expertos especulan que se esconde la alargada mano de Xavier de Rosnay, o más conocido como la mitad barbilampiña de el dúo Justice.

Como veis, una vez más en París, las élites creativas son más endogámicas que los personajes de Hospital Central. El EP Nightcall en formato vinilo ya se puede encargar en la  pagina web de la discográfica Record Makers (sello que pertenece a Air), iTunes fecha  su lanzamiento en formato digital  el 26 de este mismo mes, y a primeros de Abril podremos comprar Nigthcall en las tiendas.

De todas formas, como casi siempre, todos los temas del Ep han sido filtrados y colgados en Youtube, aquí están los títulos debidamente linkeados. Pero para los neófitos recomiendo un visionado previo del videoclip que relata el electrificado storytelling de Kavinsky.

Nightcall – Kavisnky (2010)

  1. Nightcall
  2. Pacific Coast Highway
  3. Pacific Coast Highway (Jackson Remix)
  4. Nightcall (Dustin N’Guyen Remix)
  5. Nightcall (Breakbot Remix)

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La guerra del “indie”
14/01/2010

Hace 13 días que ha empezado la década y en el terreno musical nos encontramos en pleno marasmo ranketiniano. En esta época las cabeceras del sector se disponen a publicar las listas de lo mejor del año. Esta práctica tan característica occidente que consiste en categorizar y jerarquizar el conocimiento es tan controvertida como jugosa para los que, ávidos de información paquetizada, nos disponemos a analizar las ristras de los nombres de los discos más laureados de los últimos 12 meses.

Pero más allá del morbo y la quiniela los rankings son la mejor forma de calar la línea editorial de las distintas revistas del sector, y en el caso de la música alternativa, indie, underground o como dios quiera que la llamemos, esta actividad es particularmente sabrosa.

Es una evidencia que el sector de la música “rarita” está en pleno auge, festivales como Reading, Leeds, y Glastonbury en Reino Unido, Cochella en Estados Unidos, o el Fib y el Primavera Sound en nuestro país, se han convertido en auténticos eventos que no paran de crecer en cuanto a relevancia y número de asistentes. Las series y las películas de difusión masiva también se están haciendo echo de la música alternativa y la permeabilización en el grueso de la sociedad de lo que antes era un nicho va haciéndose cada vez más evidente.

Pero el crecimiento del indie también ha conllevado cambios en el mismo. A medida que este crece y se hace más y más grande también se van dibujando en su interior dos grandes segmentos diferenciados y divididos que se miran por encima del hombro el uno al otro.

Quizás los abanderados de una y otra facción los encarnan Pitchfork por un lado y New Musical Express por el otro. Pitchfork es un medio on-line de Chicago que ha crecido de la mano del sector y que ha ubicado su línea editorial del lado de la música independiente más “madura”, “auténtica”, “compleja”, “arriesgada” y “experimental”, con un claro vínculo estético y conceptual con bandas como Animal Collective, Bon Iver, Fleet Foxes etc. Por el otro lado, la inglesa New Musical Express es la valedora del nuevo “indie de masas” una música más “adolescente” y directa que basa sus códigos de interpretación en reclamos estéticos menos “elevados”. En el entorno se está del lado de unos o de otros y en España la división de los festivales es más que clara. Mientras que el Primavera Sound iría con el equipo de Pitchfork, el Festival Internacional de Benicassim estaría del lado de NME.

Puestos ya en contexto es interesante contraponer los rankings de mejores discos del 2009 que han hecho una y otra cabecera. La conclusión tiene miga porque en los 20 primeros nombres las dos listas tienen una coincidencia del  45%, un fenómeno bastante curioso si tenemos en cuenta que los talibanes de una y otra familia se tragan menos entre sí que Esperanza Aguirre y Gallardón. Todo un lección para los que quieren ser más papistas que el papa y dejan que su criterio sea arrastrado por la simpleza maniquea de las corrientes de opinión.

Por el poder del Caganer
23/12/2009

Mañana es noche buena y pasado navidad, y este blog, que en definitiva no es más que un espacio de análisis de la cultura pop, no podía soslayar las particularidades de este singular periodo invernal en que los tres pilares  de la cultura occidental se manifiestan hasta su grado sumo y eclosionan en una celebración que desenmascara el verdadero rostro de la sociedad contemporánea. En Navidad las tradiciones cristianas y paganas se entremezclan con el nuevo credo consumista en una alineación de astros que marca el camino de lo que somos y lo que queremos ser. La mirada de Subir a Tender enfoca los hechos desde la perspectiva musical, así que un villancico es el elemento más apropiado a partir de la cual trazar algunos rasgos de una fotografía global.

El villancico del que hablo es El Caganer, un tema escrito y compuesto por Albert Plà bajo encargo de la revista Enderrock que, en su número especial de diciembre, regala a sus lectores un CD llamado Conçons PreNadal, con temas navideños cantados por algunos de los artistas catalanes más destacados. Una de las característica de El Caganer es que ha sido interpretada de forma coral por Gerard Quintana, Estopa, Manel, Quimi Portet (Último de la Fila), Joan Miquel Oliver (Antonia Font), y el mismo Albert Plà; la otra es que este año TV3 y Catalunya Radio han elegido esta nadala como canción navideña oficial del 2009.

Antes de analizar la peculiar música y letra del El Caganer, nos sorprende el casting de los artistas elegidos para cantarla. ¿Los Manel junto a Quimi Portet? ¿Estopa junto a Gerard Quintana?  Algunos de estos nombres son cabeza de cartel de las distintas familias de la música hecha en Cataluña. Familias que se han mantenido en compartimentos estancos durante décadas y que empiezan a olisquearse el trasero unas a otras en la actualidad. La extrañeza se acentúa si tenemos en cuenta que quien ha orquestado el cotarro es la revista Enderrock, publicación cuya férrea línea editorial es guardiana mediática de una de esas familias.

Pero la cosa no queda ahí. Escuchando la letra veremos que en el corazón del estribillo del villancico se esconde una flagrante incorrección lingüística que pervierte las sagradas prescripciones del idioma de Pompeu Fabra. Según Albert Plà y compañía “en un passebre hi ha d’haver-hi un caganer” una redundacia gramatical que avalan TV3 y Catalunya Radio al convertir el jingle en su canción de Navidad oficial, pero que, con toda seguridad, chirriaría en la oreja y en el alma de los puristas.

En el análisis de este caso tenemos dos elementos clave. El primero es una mezcla de artistas catalanes charnegos, puros y mixtos. El segundo es la repetición hasta la saciedad de un uso no normativo pero si frecuente y cotidiano de la lengua, y todo ello difundido y defendido desde la oficialidad mediática del país. ¿Puede que nos encontremos ante un periodo de aperturismo cultural?

Esta es una pregunta que la mayoría de críticos musicales responderían con un sí rotundo. Pero ¿El zeitgeist de la creación catalana es homologable al espíritu político actual? ¿En un tiempo en que se suceden las consultas de independencia, puede que también de forma paralela se esté normalizando la convivencia de los valores de una Cataluña intrínsecamente mestiza? La respuesta se encuentra en el poder de la Navidad y sobretodo, en una macro tendencia crónica incrustada desde el albor de los tiempos en el ADN catalán. El escatologismo.

Son muchos los rasgos distintivos de la cultura patria, pero sin duda uno de los menos cuestionados es la simpatía por lo escatológico. El Caganer es una de las muestras de ese orgullo coprofílico del que está plagada la tradición del país y a la que se le suman el Caga Tió, els pets de monja, o algunos nombres de grupos míticos de la escena rock como Els Pets o Laxa’n’Busto, entre otras incontables referencias a las aguas mayores de las que hace gala el folklore nacional.

Este rasgo catalán, más antiguo que el cagar a cuclillas, ha servido en el villancico como nexo de unión y espacio común entre el imaginario de los distintos artistas y sus valedores mediáticos, lubrificando las ancestrales desavenencias familiares. No queda duda pues que en Cataluña cuando una unicidad creativa se alinea con la macro tendencia escatológica triunfa sin más, y es que puede que este valor sea incluso más poderoso, aglutinador y definitorio que la misma lengua. Y los puristas… a cagar a la era!

El Melbourne que viene
29/09/2009

Casi como en la antigua Grecia en la actualidad vivimos el auge de las nuevas ciudades. Las polis postmodernas son núcleos de la creación, locomotoras de la vanguardia, y las auténticas puntas de lanza de la sociedad globalizada. Todo empieza de forma casi espontánea, de repente nace una generación de artistas especialmente dotada, un alcalde intrépido, un carácter cívico tolerante, un clima apropiado, una ubicación geográfica propicia, y la combinación de esas variables hace de la metrópolis un verdadero foco de progreso.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Melbourne.

La capital del estado australiano de Victoria llamó por primera vez mi atención al precatarme del ingente numero de nuevas bandas procedentes de la ciudad del Yarra. Su estilo no solo no era nada provinciano, sino que estaba totalmente alineado con la misma macro tendencia musical de hibridación de rock y electrónica que impera en las escenas más cool de Londres y París (Bangerismo). La ristra de nombres era casi infinita: Cut Copy, LadyHawke, Midnight Juggernauts, The Pressets, Bag Raiders… La mayoría de ellos cobijados bajo el seno de Modular, un sello independiente de estética parecida al francés Kitsune. Además la recurrencia con que los artistas de la ciudade copaban las páginas de los mejores blogs y revistas musicales era más que sospechoso, así que, tras un rápido fisgoneo por los myspaces de las bandas que constató el alto nivel de endogamia entre ellas el diagnóstico estaba claro: La escena musical de Melbourne era real, relevante y cada vez más notoria.

El segundo indicio que me llevó a pensar que algo estaba sucediendo en la ciudad fue descubrir que, muy recientemente, su gobierno metropolitano había rediseñado por completo su imagen gráfica creando un logo polivalente y vanguardista que haría sonrojar por recatada y mojigata a la B de Barcelona. La de Melbourne es toda una señora campaña de comunicación y branding ejecutada de manera impecable por la agencia Landor.

La curiosidad había llegado demasiado lejos así que empecé a recopilar información sobre la ciudad de forma sistemática. Descubrí que Melburne es el puerto más grande de Australia y su población un cocktail multiétnico de ingleses, italianos, vietnamitas, griegos, indios y chinos. Fue pionera en el reconocimiento institucional del graffiti como forma de arte urbano, y sus calles están repletas de teatros, restaurantes, galerías de arte, bares y show rooms de moda. También representa un importante centro industrial tecnológico y financiero para Asia y el Pacífico. En resumen, la ciudad cuenta con unos niveles tan altos de talento, tolerancia y tecnología, que arrancarían lágrimas  de emoción al gurú de las ciudades emergentes Richard Florida, y harían de Melbourne el paraiso de su Creative Class, o el walhalla de los BoBos de David Brooks.

Puede que a Nueva York y Londres les queden todavía algunos años como capitales culturales del mundo, pero cuidado porque la lucha en segunda línea revela un Tokyo en racha, un Shangai imparable, un San Francisco peleón, un El Cairo pletórico, y un Melbourne emregente que va a dar mucho que hablar en el futuro.

Os dejo en manos Midnight Juggernauts que, como no, son de Melbourne, que acaban de sacar nuevo single, y que narices… ¡Que me encantan!

Escena Sueca, part1
12/09/2009

Hace ya un tiempo que sigo con especial atención la escena musical sueca. De ella salen propuestas con niveles de creatividad muy superiores a la media y pese a estar influenciada por lo que se hace en los dos mayores hotspots de la música, EUA y Gran Bretaña, sus bandas siguen manteniendo esa personalidad propia siempre fresca y original.

En la pasada década Suecia vio nacer y crecer a bandas de éxito como The Cardigans, The Wannadies, The Hives, The Concretes o los más recientes Peter Bjorn and John, o José González, pero en la escena también hay infinidad de pequeños grupos con niveles de calidad y creatividad fuera de toda duda. Es esa realidad cuantitativa y cualitativa la que trasforma a Suecia en la primera gran potencia periférica de la música independiente.

Una amigo dice hay tantas y tan buenas bandas suecas porque en invierno no hay otra cosa que hacer que juntarse a tocar con los amigos en los garajes de las casas. Puede que tenga parte de razón pero la realidad es que tanto el gobierno, que subvenciona las actividades musicales pagando desde cuerdas de guitarra a locales de ensayo, como los sellos y salas de conciertos, facilitan y fomentan la aparición de los grupos y su posterior crecimiento.

Hablaré más en futuros post de la música sueca, sus nuevas bandas, sus sellos discográficos, y sus particularidades artísticas, pero de momento os dejo con el último single de una de las artistas con más potencial creativo del país escandinavo. Se trata de Karin Dreijer Andersson, integrante del duo The Knife que recientemente ha lanzado su debut en solitario bajo el nombre de Fever Ray.

El videoclip que os presento acabada de salir del horno hace solo un par de días y todavía esta calentito. En él la cantante refuerza su posicionamiento freak rural y estética místico-tribal con la misma impecable factura visual que ya descubrimos en sus anteriores videos y que también pudimos ver en el set en directo que ofreció en el pasado Sónar.