Archive for the ‘Fenómeno de Masas’ Category

Sony Sinde y Tron
07/01/2011

Hace menos de un mes que Disney estrenó la segunda parte de una de las rara avis en filmografía de la Major. Se trata de Tron Legacy, secuela que retoma la acción de su predecesora, 20 años después.

Tron es y fue una peli irregular, con una trama y un ritmo y bastante mal resueltos, pero aliñada con buenas ideas y una estética arriesgada y sorprendente que en su dia condenaron la cinta al agridulce y brumoso limbo de las películas de culto.

La apuesta de Disney por lanzar una secuela, tras el enésimo ejercicio de arqueología interna del monstruo de los contenidos, es una constatación que la compañía de Mikie Mouse cree en el potencial comercial de lo retro, lo cibernético, los 80, y en definitiva la nostalgia. Nostalgia no hecha para el regodeo de una audiencia de nicho, sino destinada a la masa pura y dura.

Con Daft Punk escribiendo la banda sonora del film la alineación y coherencia del producto ganaban enteros y potencial viral suficiente para asegurar la notoriedad y relevancia entre los prescriptores/amplificadores del producto.

Como ya tantas veces he afirmado en este blog, los contenidos de nicho, antes solo del interés y atención del grupito de modernos urbanos de turno, ahora son también patrimonio del pueblo llano. Y las Majors lo saben.

Tras calzarme unas gafas 3D de “inspiración Wayfareriana”, me dispuse a ver Tron Legacy en la tercera fila de un cine de esos que venden nachos con queso. Me acompañó el preciado amigo junto al que, intrépidos y ávidos de cultura popular, rompemos el círculo vicioso de Verdi-Renoir-Icaria.

Desde mi humilde punto de vista, a Tron Legacy la salva únicamente la estética audiovisual. Pero en el film hubo algo que me sorprendió más que las motos de neón y las grandilocuentes orguestraciones del dúo robótico.

La película gira en torno de un alegato en pro del software libre. Solo empezar, el protagonista sabotea la clave de acceso del nuevo sistema operativo regalándolo al mundo, justo el mismo día de su lanzamiento global. Toda una actualización del mito de Prometo pasada por el tamiz 2.0. ¿Estaba Disney/Apple tirando piedras contra su propio jardín vallado? ¿Estamos sofisticando la hipocresía del mercado hasta ese nivel?

La segunda historia la protagoniza otro gigante de los circuitos. Esta semana se ha hecho público que un hacker a conseguido la clave que crackea la, hasta el momento, inexpugnable Play Station 3. El tema tiene miga puesto que no se trata de modificar la cónsola con un chip como en el caso de la Wii sino que el nerd de marras ha desencriptado la clave que protege a la PS3 del software pirata, descargado de la red o vendido en el top manta. Esa es una forma de crackeo sumamente limpia, puesto que poco puede hacer la todo poderosa Sony que, si decide cambiar la clave, verá como todos sus usuarios dejan de poder disfrutar de sus juegos antiguos legalmente adquiridos.

Como la figura del hacker a lo Robin Hood siempre me ha generado alguna suspicacia fui inmediatamente a consultar en qué fase del ciclo de producto se encuentra la PS3. Tras una visita a la Wikipedia constaté que, después de 5 años en el mercado, a la tercera Play le quedan pocos telediarios y cabe la posibilidad que las navidades que viene la caja negra de Sony no se llegue a comer los turrones, remplazada por la cuarta generación.

La consecuencia directa de una liberación del software de este calibre, misteriosamente parecida a la que se apunta en Tron Legacy, es que tras la noticia de la “gratuidad” de los juegos serán legión los consumidores que compraran una PS3. Es exactamente como publicitar que tras pagar la entrada de la discoteca, dentro hay barra libre. Pero, eso no es todo, resulta que “casualmente” la noticia del crackeo sale a la luz coincidiendo con las fechas navideñas… Dos y dos son cuatro.

Marquetinianios de Sony, que bonita campaña de Navidad undergound os habéis marcado. Aplaudo vuestro intelecto, pero constato la segunda gran hipocresía del año.

La tercera hipocresía la protagonizan la señora Angeles Gonzalez-Sinde y su secuaz Marta Gastón, quienes con su ley a lo Juez Dredd, “te pillo, te juzgo, te mato” han revolucionado a los activistas interneteros del país.

Fue la segunda de Sinde quien en el congreso, poco antes que la Ley cayera derrotada en las votaciones, trataba de defenderla a toda costa pronunciando este alegato de tintes filo-poéticos. “Si protegemos más a los ladrillos que las ideas, estaremos condenando a nuestros jóvenes a seguir fabricando ladrillos”.

Señora Gastón, espero que tenga activado el Google alerts y lea esto: Si enjaulamos las ideas estaremos condenando a los jóvenes a que no sepan que hay vida más allá de los ladrillos.

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Alice to the Underground
01/03/2010

Alice in Wonderland es el nuevo proyecto cinematográfico de Tim Burton y Disney, quienes pretenden revisitar el universo de Lewis Carroll en una película de actores de carne y hueso. En el nuevo film, que se estrenara oficialmente en Reino Unido y EUA el próximo 5 de marzo, aparecerán los personajes más carismáticos del cuento Carroll, como el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco, la reina de Corazones o Cheshire el Gato, quienes también fueron protagonistas de la película clásica que Disney estrenó en 1951.

Dos años atrás a nadie le sorprendió el anuncio que Tim Burton sería  quien se haría cargo del proyecto, puesto que el imaginario hiperfantástico de las aventuras de Alicia cuadran a la perfección con la particular visión del director californiano. Burton abordaría el jugoso universo de Carroll y lo reconstruiría a su manera, utilizando el carisma de sus personajes y la naturaleza onírica de la historia para convertirla en un mundo a su medida, donde la estética gótica típica de sus películas se fusionase con la iconografía victoriana propia del relato original, creando así un entorno visual y narrativo de una riqueza sin precedentes.

Esta vez Disney creyó en el proyecto desde un inicio. Lejos quedaban los tiempos en que Tim Burton era el tipo rarito en la periferia creativa de los estudios, y el proyecto de Pesadilla antes de Navidad era  desterrado a la filial Touchstone Pictures por ser considerada un producto menor y poco alineado con la filosofía de la compañía. Con el tiempo, Disney vio como el film protagonizado por Jack Skeleton era uno de sus productos más rentables y se convertía en una película de culto para niños y adolescentes de todo el mundo. Diecisiete años después de su estreno la esquelética imagen de su protagonista sigue explotándose en forma de merchandising y ha sido adoptada como icono clave del imaginario de tribus urbanas tan globales y comercialmente suculentas como los emos.

Disney ha aprendido la lección. Sabe que en los nuevos tiempos todo aquello que huela a mainstream ya no es cool, y que el público demanda ese toque undergound que antes quedaba relegado a películas de autor destinadas al consumo exclusivo de pequeños nichos. Sabe que quizás las películas de culto no revientan taquillas, pero rinden de maravilla en forma de gadgets y merchandising, sus seguidores son fieles embajadores de marca, y tienen un más largo recorrido comercial. Así pues con Alice in Wonderland van a emplear todo lo aprendido para exprimir al máximo su nuevo producto.

1-Dar manga ancha a Burton: Quizás no sea la gallina de los huevos de oro, pero sí la de los huevos de plata, y eso en tiempos de crisis es un tesoro. La estética de Tim Burton ha calado hondo en un segmento de público que ha pasado de ser minoritario a ser casi masivo en la actualidad. Además saben muy bien que Burton puede ser una de las figuras clave a la hora de reconstruir la envejecida imagen de marca de Disney.

2-El merchandising es la clave: Disney prepara una cantidad de productos derivados de la película mucho más elevada de lo que ya es habitual, entre las que se encuentran una línea de ropa diseñada por Avril Lavigne, y una línea de joyería firmada por Swarovski. También pretenden lanzar varios videojuegos, y apostar firmemente para que Cheshire the Cat se convierta en su poderoso nuevo icono, y se bata en duelo felino con Hello Kitty por el trono del mercado de las licencias.

3-Seducir a los evangelizadores: Con fenómenos como Pesadilla antes de Navidad, o La Novia Cadáver, Disney ha tenido todo el tiempo del mundo para recabar gran cantidad de datos sobre los gustos del target burtoniano. Con esa información es mucho más fácil elaborar un producto coherente que impacte en el público de forma transversal. La decisión de que Avril Lavigne sea la autora de la canción central de la película no es aleatoria ya que la cantante canadiense es una de las artistas más relevantes para el segmento al que se dirige el film. Otros grupos musicales y artistas de naturaleza eminentemente neorromántica como Tokyo Hotel o Robert Smith, líder y cantante de The Cure, también han compuesto temas para la BSO de la película. Con esta maniobra Disney se garantiza llegar de forma directa y contundente al núcleo del target y asegurarse así una legión de fieles fans dispuestos a evangelizadar a sus congéneres.

Ahora solo queda sentarnos a escuchar el tic tac del reloj esperando a que Alice in Wonderland caiga por la madriguera del conejo blanco… Y a que caiga de pie…

Gastronomía por un tubo
31/12/2009

La Navidad siempre ha sido tiempo de ingesta calórica y glotonería, pero también es la época cumbre de la delicatessen y el refinamiento gastronómico. Las comidas y cenas familiares se convierten en opulentos banquetes en los que se come y se bebe en exceso, pero los paladares ávidos de los placeres de la buena mesa se preparan para degustar todo aquello que por contención, falta de tiempo, o pudor, no nos atrevemos a comer durante el resto del año

Entre otros muchos manjares en Catalunya es típico comer escudilla y carn d’olla el día de Navidad y canelones en Sant Esteve, pero… ¿Que hace un plato de pasta de claras reminiscencias italianas aposentado en pleno epicentro del recetario catalán? Pues bien, para contar el origen de esta tradición hay que remontarse al 1800, cuando el maestro Gioachino Rossini autor de obras claves del bel canto italiano como El Tancredi, El barbero de Sevilla, o Guillermo Tell, creó una receta de canelones hechos a base de carnes foie gras y bechamel. Rossini además de ser uno de los más célebres compositores de la historia de la música también fue un refinado gourmet cuyo exquisito paladar y fuerte amistad con el gran chef francés y cocinero personal de Napoleón, Antonin Carême, dio fruto a distintas recetas que todavía perduran en la actualidad.

Los canelones Rossini fueron un plato de corte indispensable en el repertorio culinario de los grandes chefs franceses de segunda mitad del siglo XVIII hasta que en 1903 llegaron a la ciudad de Barcelona gracias a la Maison Dorée, un mítico restaurante abierto en la Plaza Catalunya esquina con la calle Bergara, justo en frente de lo que hoy es el Fnac. Fue en este regio establecimiento de la Ciudad Condal de principios del siglo pasado donde según el periodista y gastrónomo Nestor Lujan los canelones del maestro Rossini se popularizaron entre la burguesía catalana.

Lo que empezó como una tendencia para la clase adinerada caló en el imaginario culinario de las clases populares de la ciudad y más tarde en el resto de Catalunya, que vio en la receta de Rossini dos suculentas ventajas; apropiarse del aura de lujo aspiracional de los suntuosos manjares de la corte gala, y aprovechar los restos de carne de la escudella de Navidad, ya tradicional en la época.

En este caso vemos como la innovación de Rossini es amplificada através de un famoso restaurante, consolidada como tendencia por la burguesía catalana, y al alinearse esta con la macrotendencia psicosocial del archiconocido ahorro catalán, convertida en una moda por el resto de la población. Un siglo más tarde, con el paso del tiempo, la naturaleza líquida y voluble de toda moda pasaría a solidificarse para convertir los canelones del maestro Rossini en una verdadera tradición. Y bien, ¿Quien dijo que todas las modas son pasajeras?

Pese a parecer dos disciplinas diametralmente opuestas, música y gastronomía tienen muchos más vínculos de los que se aprecian a primera vista. Ambas artes comunican y emocionan a través de sentidos casi considerados secundarios en estos días de domino tiránico de lo visual. La sensibilidad que requiere saber discernir entre un buen guiso y un buena pieza musical es una virtud que se solo adquieren con el tiempo aquellos quienes estén dispuestos a educar gusto, olfato y oído.

Quizás Rossini sea el personaje que más lejos llevó el entrenamiento simultaneo de las artes culinarias y musicales. Tomemos pues al maestro como referente. Ni decir hace falta que no es necesario que intentemos imitar su genio creativo pero sí su ejemplo a la hora de adentrarnos en las sendas del cultivo y aprecio de la música y la cocina.

Aquellos que sepan diferenciar entre el grave sabor del bajo en una pieza de jazz, las agudas notas de canela y chocolate en un estofado de ternera, la dulce variación de la viola en una sinfonía clásica, o la armoniosa combinación de ingredientes de unos buenos canelones, serán más felices, e incluso más buenos que los que se conforman con llenar la barriga un par de veces al día, o en descargarse el politono de moda para el teléfono móvil.

¡Feliz año a todos los seguidores del blog, en 2010 seguiremos subiendo a tender!

[Youtube http://www.youtube.com/watch?v=6Jv3lL6imzU%5D

Por el poder del Caganer
23/12/2009

Mañana es noche buena y pasado navidad, y este blog, que en definitiva no es más que un espacio de análisis de la cultura pop, no podía soslayar las particularidades de este singular periodo invernal en que los tres pilares  de la cultura occidental se manifiestan hasta su grado sumo y eclosionan en una celebración que desenmascara el verdadero rostro de la sociedad contemporánea. En Navidad las tradiciones cristianas y paganas se entremezclan con el nuevo credo consumista en una alineación de astros que marca el camino de lo que somos y lo que queremos ser. La mirada de Subir a Tender enfoca los hechos desde la perspectiva musical, así que un villancico es el elemento más apropiado a partir de la cual trazar algunos rasgos de una fotografía global.

El villancico del que hablo es El Caganer, un tema escrito y compuesto por Albert Plà bajo encargo de la revista Enderrock que, en su número especial de diciembre, regala a sus lectores un CD llamado Conçons PreNadal, con temas navideños cantados por algunos de los artistas catalanes más destacados. Una de las característica de El Caganer es que ha sido interpretada de forma coral por Gerard Quintana, Estopa, Manel, Quimi Portet (Último de la Fila), Joan Miquel Oliver (Antonia Font), y el mismo Albert Plà; la otra es que este año TV3 y Catalunya Radio han elegido esta nadala como canción navideña oficial del 2009.

Antes de analizar la peculiar música y letra del El Caganer, nos sorprende el casting de los artistas elegidos para cantarla. ¿Los Manel junto a Quimi Portet? ¿Estopa junto a Gerard Quintana?  Algunos de estos nombres son cabeza de cartel de las distintas familias de la música hecha en Cataluña. Familias que se han mantenido en compartimentos estancos durante décadas y que empiezan a olisquearse el trasero unas a otras en la actualidad. La extrañeza se acentúa si tenemos en cuenta que quien ha orquestado el cotarro es la revista Enderrock, publicación cuya férrea línea editorial es guardiana mediática de una de esas familias.

Pero la cosa no queda ahí. Escuchando la letra veremos que en el corazón del estribillo del villancico se esconde una flagrante incorrección lingüística que pervierte las sagradas prescripciones del idioma de Pompeu Fabra. Según Albert Plà y compañía “en un passebre hi ha d’haver-hi un caganer” una redundacia gramatical que avalan TV3 y Catalunya Radio al convertir el jingle en su canción de Navidad oficial, pero que, con toda seguridad, chirriaría en la oreja y en el alma de los puristas.

En el análisis de este caso tenemos dos elementos clave. El primero es una mezcla de artistas catalanes charnegos, puros y mixtos. El segundo es la repetición hasta la saciedad de un uso no normativo pero si frecuente y cotidiano de la lengua, y todo ello difundido y defendido desde la oficialidad mediática del país. ¿Puede que nos encontremos ante un periodo de aperturismo cultural?

Esta es una pregunta que la mayoría de críticos musicales responderían con un sí rotundo. Pero ¿El zeitgeist de la creación catalana es homologable al espíritu político actual? ¿En un tiempo en que se suceden las consultas de independencia, puede que también de forma paralela se esté normalizando la convivencia de los valores de una Cataluña intrínsecamente mestiza? La respuesta se encuentra en el poder de la Navidad y sobretodo, en una macro tendencia crónica incrustada desde el albor de los tiempos en el ADN catalán. El escatologismo.

Son muchos los rasgos distintivos de la cultura patria, pero sin duda uno de los menos cuestionados es la simpatía por lo escatológico. El Caganer es una de las muestras de ese orgullo coprofílico del que está plagada la tradición del país y a la que se le suman el Caga Tió, els pets de monja, o algunos nombres de grupos míticos de la escena rock como Els Pets o Laxa’n’Busto, entre otras incontables referencias a las aguas mayores de las que hace gala el folklore nacional.

Este rasgo catalán, más antiguo que el cagar a cuclillas, ha servido en el villancico como nexo de unión y espacio común entre el imaginario de los distintos artistas y sus valedores mediáticos, lubrificando las ancestrales desavenencias familiares. No queda duda pues que en Cataluña cuando una unicidad creativa se alinea con la macro tendencia escatológica triunfa sin más, y es que puede que este valor sea incluso más poderoso, aglutinador y definitorio que la misma lengua. Y los puristas… a cagar a la era!