El levantamiento de los nichos
12/11/2010

Que la revolución freak está redefiniendo la fisonomía del mainstream cinematográfico es un hecho. Hasta hace poco más de un año la película más taquillera de la historia era un film de época basada en el hundimiento del Titanic, un catástrofe histórica de tanto calado que algunos la calificaron como el fin de la era de la confianza ciega en el progreso técnico. Ahora la peli más taquillera la protagonizan unos extraterrestres de dos metros y tez azulada que luchan por la defensa de su ecosistema.

En tercera posición en la lista de las más vistas está la última parte de una trilogía épica donde el centro de la trama se sustenta en unos seres que miden la mitad que los indígenas del planeta Pandora, tienen pelo en las plantas de los pies y beben té con pastas a las cinco de la tarde. El cómic de superhéroes también tiene ahora una alta representación en el ranking de las más taquilleras de todos los tiempos. El hombre murciélago es el séptimo de la lista, con el lanza redes arácnido diez posiciones por debajo. Las historias de un mago preadolescente, estigmatizado y vengativo ocupan la octava y décima posición, un pirata medio loco basado en la gestualidad de Keith Richards la cuarta y la novena, y en sexto puesto están las aventuras de una joven soñadora que come pastillas, persigue conejos con guantes, y habla con gatos que ríen y orugas que fuman.

El cine ya no será el mismo después del asalto nerd. El undergoud emerge poco a poco de las profundidades de la cultura pop y las ovejas negras de la sociedad se dignifican. Es por esa razón que Universal se ha atrevido a gastarse 60 millones de dólares en una película sobre los amores, desamores y vicisitudes varias de un veinteañero fan de los videojuegos que aporrea el bajo con su banda de rock. Se trata de Scott Pilgrim VS the World, una cinta basada en un cómic todavía más minoritario que los que salen de las factorías de Marvel o DC, inspirado en los mangas japoneses y hecho en Canadá.

Hoy, tres meses más tarde que su lanzamiento en los Estados Unidos, se estrena Scott Pilgrim en España. Una elegía repleta de referencias pop, que van desde Zelda y Street Fighter al grounge y el Batman televisivo, protagonizada por la superstar indie Michael Cera y dirigida por Edgar Wright. La banda sonora compuesta por parcialmente por Beck es una auténtica redención para el artista, sobretodo por el lovetheme Ramona que evoca la victoria final de los losers ante tanto ganador insensible que corre por el mundo. Los canadienses Metric también han compuesto un muy buen tema para la BSO llamado Black Sheep, título conceptualmente muy alineado con las metalecturas de fondo de la película. Y los newyorkinos Anamanaguchi le dan el toque ochobitero teñido de nostalgia prototecnológica.

Sin ningún ánimo de “spoilear” el film os contaré que esta cinta es totalmente imprescindible para entender hacia donde se mueve el mercado cinematográfico, tendencia que se hace extensible a todos los mercados en general.

La inspiración del mainstream en los entornos de nicho encarnados por los freaks comiqueros, los hiper-cools de vanguardia, los emogóticos vampirofílicos, y demás subculturas es un hecho. El mundo se nichifica y ni los contenidos ni la publicidad ni el marketing volverán ya a ser los mismos.

Es cierto que Scott Pilgrim se estrello comercialmente en EUA pese al favor generalizado de la crítica, recaudando tan solo la mitad de lo que costo hacer la película. Pero son cintas como esta las que nos dan señales que el mercado poco a poco se va fragmentando en pequeños pedazitos como un inmenso y legendario barco de acero al chocar contra un iceberg.