Tron Upgraded

17/01/2011 - Leave a Response

Resulta que este fin de semana paseando por Londres me tope de bruces con el enésimo impacto sobre la película Tron Legacy.

Se trataba de tres grandes grafitis pintados en un muro de la calle Great Eastern en pleno corazón Shoreditch, sin ninguna duda el barrio más cool de la ciudad. A primera vista podían parecer la obra de algún artista callejero que, inspirado por la fuerte carga estética del film, hubiese decidido hacer gala de su técnica aprovechando algunas de las imágenes claves de Tron. Pero tras observar de cerca los murales pude ver que pese a tratarse de grafitis auténticos pintados con spray, sutilmente escondida en un rincón se encontraba la marca de Disney.

Nada de espontaneidades artísticas, estaba frente a una acción publicitaria below the line en toda regla, orquestada por el aparato promocional de la película y ejecutada por el colectivo EndofTheLine, que se dedica a la explotación comercial de algunos muros del Este de Londres. Una manera legal y bastante lucrativa de que los grafiteros autóctonos den rienda suelta, bajo encargo, a sus pulsiones creativas.

Así pues, una vez más constatamos como Disney pretende inocular impactos sobre su nueva película fetiche a los modernos del mundo. Una interesante estrategia que no solo se contenta con bombardear a cañonazos publicitarios a las masas sino que pretende llegar a los segmentos de nicho como los hipsters que corretean por los barrios del este de Londres.

Disney sabe que en este momento los modernos son prescriptores, pero eso ha decidido hacer grafitis publicitarios, por eso pactaron un co-branding con Reebok para que sacaran unas Pump inspiradas en la película, por eso ofreció la posibilidad a Daft Punk de componer íntegramente su banda sonora, y por eso se tiraron a la piscina produciendo un spin-off mainstream de una de sus cintas más bizarras.

Una brillante estrategia que comprende a la perfección las dinámicas que rigen el consumo juvenil de la segunda década del dos mil y que podríamos resumir con la máxima: “Todo se vende mucho mejor si los modernos están de tu parte”.

Sony Sinde y Tron

07/01/2011 - Una respuesta

Hace menos de un mes que Disney estrenó la segunda parte de una de las rara avis en filmografía de la Major. Se trata de Tron Legacy, secuela que retoma la acción de su predecesora, 20 años después.

Tron es y fue una peli irregular, con una trama y un ritmo y bastante mal resueltos, pero aliñada con buenas ideas y una estética arriesgada y sorprendente que en su dia condenaron la cinta al agridulce y brumoso limbo de las películas de culto.

La apuesta de Disney por lanzar una secuela, tras el enésimo ejercicio de arqueología interna del monstruo de los contenidos, es una constatación que la compañía de Mikie Mouse cree en el potencial comercial de lo retro, lo cibernético, los 80, y en definitiva la nostalgia. Nostalgia no hecha para el regodeo de una audiencia de nicho, sino destinada a la masa pura y dura.

Con Daft Punk escribiendo la banda sonora del film la alineación y coherencia del producto ganaban enteros y potencial viral suficiente para asegurar la notoriedad y relevancia entre los prescriptores/amplificadores del producto.

Como ya tantas veces he afirmado en este blog, los contenidos de nicho, antes solo del interés y atención del grupito de modernos urbanos de turno, ahora son también patrimonio del pueblo llano. Y las Majors lo saben.

Tras calzarme unas gafas 3D de “inspiración Wayfareriana”, me dispuse a ver Tron Legacy en la tercera fila de un cine de esos que venden nachos con queso. Me acompañó el preciado amigo junto al que, intrépidos y ávidos de cultura popular, rompemos el círculo vicioso de Verdi-Renoir-Icaria.

Desde mi humilde punto de vista, a Tron Legacy la salva únicamente la estética audiovisual. Pero en el film hubo algo que me sorprendió más que las motos de neón y las grandilocuentes orguestraciones del dúo robótico.

La película gira en torno de un alegato en pro del software libre. Solo empezar, el protagonista sabotea la clave de acceso del nuevo sistema operativo regalándolo al mundo, justo el mismo día de su lanzamiento global. Toda una actualización del mito de Prometo pasada por el tamiz 2.0. ¿Estaba Disney/Apple tirando piedras contra su propio jardín vallado? ¿Estamos sofisticando la hipocresía del mercado hasta ese nivel?

La segunda historia la protagoniza otro gigante de los circuitos. Esta semana se ha hecho público que un hacker a conseguido la clave que crackea la, hasta el momento, inexpugnable Play Station 3. El tema tiene miga puesto que no se trata de modificar la cónsola con un chip como en el caso de la Wii sino que el nerd de marras ha desencriptado la clave que protege a la PS3 del software pirata, descargado de la red o vendido en el top manta. Esa es una forma de crackeo sumamente limpia, puesto que poco puede hacer la todo poderosa Sony que, si decide cambiar la clave, verá como todos sus usuarios dejan de poder disfrutar de sus juegos antiguos legalmente adquiridos.

Como la figura del hacker a lo Robin Hood siempre me ha generado alguna suspicacia fui inmediatamente a consultar en qué fase del ciclo de producto se encuentra la PS3. Tras una visita a la Wikipedia constaté que, después de 5 años en el mercado, a la tercera Play le quedan pocos telediarios y cabe la posibilidad que las navidades que viene la caja negra de Sony no se llegue a comer los turrones, remplazada por la cuarta generación.

La consecuencia directa de una liberación del software de este calibre, misteriosamente parecida a la que se apunta en Tron Legacy, es que tras la noticia de la “gratuidad” de los juegos serán legión los consumidores que compraran una PS3. Es exactamente como publicitar que tras pagar la entrada de la discoteca, dentro hay barra libre. Pero, eso no es todo, resulta que “casualmente” la noticia del crackeo sale a la luz coincidiendo con las fechas navideñas… Dos y dos son cuatro.

Marquetinianios de Sony, que bonita campaña de Navidad undergound os habéis marcado. Aplaudo vuestro intelecto, pero constato la segunda gran hipocresía del año.

La tercera hipocresía la protagonizan la señora Angeles Gonzalez-Sinde y su secuaz Marta Gastón, quienes con su ley a lo Juez Dredd, “te pillo, te juzgo, te mato” han revolucionado a los activistas interneteros del país.

Fue la segunda de Sinde quien en el congreso, poco antes que la Ley cayera derrotada en las votaciones, trataba de defenderla a toda costa pronunciando este alegato de tintes filo-poéticos. “Si protegemos más a los ladrillos que las ideas, estaremos condenando a nuestros jóvenes a seguir fabricando ladrillos”.

Señora Gastón, espero que tenga activado el Google alerts y lea esto: Si enjaulamos las ideas estaremos condenando a los jóvenes a que no sepan que hay vida más allá de los ladrillos.

El levantamiento de los nichos

12/11/2010 - 2 comentarios

Que la revolución freak está redefiniendo la fisonomía del mainstream cinematográfico es un hecho. Hasta hace poco más de un año la película más taquillera de la historia era un film de época basada en el hundimiento del Titanic, un catástrofe histórica de tanto calado que algunos la calificaron como el fin de la era de la confianza ciega en el progreso técnico. Ahora la peli más taquillera la protagonizan unos extraterrestres de dos metros y tez azulada que luchan por la defensa de su ecosistema.

En tercera posición en la lista de las más vistas está la última parte de una trilogía épica donde el centro de la trama se sustenta en unos seres que miden la mitad que los indígenas del planeta Pandora, tienen pelo en las plantas de los pies y beben té con pastas a las cinco de la tarde. El cómic de superhéroes también tiene ahora una alta representación en el ranking de las más taquilleras de todos los tiempos. El hombre murciélago es el séptimo de la lista, con el lanza redes arácnido diez posiciones por debajo. Las historias de un mago preadolescente, estigmatizado y vengativo ocupan la octava y décima posición, un pirata medio loco basado en la gestualidad de Keith Richards la cuarta y la novena, y en sexto puesto están las aventuras de una joven soñadora que come pastillas, persigue conejos con guantes, y habla con gatos que ríen y orugas que fuman.

El cine ya no será el mismo después del asalto nerd. El undergoud emerge poco a poco de las profundidades de la cultura pop y las ovejas negras de la sociedad se dignifican. Es por esa razón que Universal se ha atrevido a gastarse 60 millones de dólares en una película sobre los amores, desamores y vicisitudes varias de un veinteañero fan de los videojuegos que aporrea el bajo con su banda de rock. Se trata de Scott Pilgrim VS the World, una cinta basada en un cómic todavía más minoritario que los que salen de las factorías de Marvel o DC, inspirado en los mangas japoneses y hecho en Canadá.

Hoy, tres meses más tarde que su lanzamiento en los Estados Unidos, se estrena Scott Pilgrim en España. Una elegía repleta de referencias pop, que van desde Zelda y Street Fighter al grounge y el Batman televisivo, protagonizada por la superstar indie Michael Cera y dirigida por Edgar Wright. La banda sonora compuesta por parcialmente por Beck es una auténtica redención para el artista, sobretodo por el lovetheme Ramona que evoca la victoria final de los losers ante tanto ganador insensible que corre por el mundo. Los canadienses Metric también han compuesto un muy buen tema para la BSO llamado Black Sheep, título conceptualmente muy alineado con las metalecturas de fondo de la película. Y los newyorkinos Anamanaguchi le dan el toque ochobitero teñido de nostalgia prototecnológica.

Sin ningún ánimo de “spoilear” el film os contaré que esta cinta es totalmente imprescindible para entender hacia donde se mueve el mercado cinematográfico, tendencia que se hace extensible a todos los mercados en general.

La inspiración del mainstream en los entornos de nicho encarnados por los freaks comiqueros, los hiper-cools de vanguardia, los emogóticos vampirofílicos, y demás subculturas es un hecho. El mundo se nichifica y ni los contenidos ni la publicidad ni el marketing volverán ya a ser los mismos.

Es cierto que Scott Pilgrim se estrello comercialmente en EUA pese al favor generalizado de la crítica, recaudando tan solo la mitad de lo que costo hacer la película. Pero son cintas como esta las que nos dan señales que el mercado poco a poco se va fragmentando en pequeños pedazitos como un inmenso y legendario barco de acero al chocar contra un iceberg.

Fred y Sony

10/11/2010 - Leave a Response

El tema de los modernos ha entrado de lleno en el mainstream de la mano la campaña online mellamofred.com. Los responsables del cotarro son Sony y la agencia barcelonesa Tiempo BBDO quienes han ideado un personaje ficticio, encarnado ni más ni menos por Edu Soto, quien a través de su blog se dedica a agitar la blogosfera cool y el social media con el propósito de posicionar/vender las cámaras Sony HD bloggie.

Como analista de mercados de nicho, no puedo dejar de salivar ante la magnitud del proyecto, la pericia a la hora de recrear el personaje por parte de la dirección creativa de la agencia Tiempo, y el riesgo asumido por Sony. Pongo a dios por testigo que pagaría dinero por poder tener el briefing de la campaña. Pero como no lo tengo ni lo tendré, vamos a hacer una disección del tema por partes.

En cuanto a la ejecución del proyecto hay que decir que en Tiempo se han sabido dar cuenta perfectamente que la regla número uno del moderno es no aceptar nunca la pertinencia a este colectivo/segmento/tribu. Como expliqué en el post anterior, los modernos son antimodernos por antonomasia. Si un moderno reconoce serlo pierde la pátina de autenticidad que legitima sus “excentricidades”. Así pues el personaje de Fred no se proclama  a sí mismo como moderno, sino como contemporáneo.

A parte de acertar en la regla de oro, Tiempo ha hecho un buen brainstorming de los cliches del modernillo y les ha dado una vuelta de tuerca paródica. Gafas vintage sin cristal, post-sushi, cosnumo cultural minoritario, grupos musicales megadesconocidos, películas de arte y ensayo vietnamitas, windstopper de estampados fantasia, pitillos acid wash, y descontextualización de los pongos de la abuela. Un batiburrillo de elementos que ayudan a identificar a Fred como un aspirante a moderno algo patoso bobo y sectario a quien los modernos reales puedan odiar y/o adorar a partes iguales.

La elección de Edu Soto para que encarne al personaje también es brillante. El actor catalán se hizo famoso en el programa de Buenafuente por su recreación del Neng de Castefa. Otro personaje costumbrista y chilicheado, posrutavacalaero, amante del tuning, y sacado de las profundidades de ese fenómenos social web que es forocoches.

El bueno de Soto vivió un dulce éxito con el personaje, pero cayó en un olvido paulatino después de intentar volar mas allá del cálido cobijo de Buenafuente. Así pues Edu Soto es un actor ligeramente desposicionado. Un angel, que, si bien no caído del todo de los olimpos de la fama, ha tenido un tropiezo lo suficientemente grande como para que ofrezca un amplio y suculento margen de reposicionamiento.

La estrategia también es buena. Generar un blog e implicar activamente a los líderes modernos de la blogosfera ofrece una posibilidad de win/win de notoriedad para todos. Habrá que ver que tal les va con los temas de relevancia, pero de entrada, en los tiempos que corren, parece que ya a nadie le importa que hablen mal de uno, mientras hablen, y mucho.

Fred también está en Facebook y en Twitter, así como en otras redes sociales minoritarias, y como colofón de tanto dospuntocerismo está previsto un evento para el 17 de Noviembre en que Fred saldrá a la calle durante 12 a hacer lo que los internautas le pidan.

Analisis formales al margen lo que queda claro es que Sony se ha dejado una pasta con la campaña, aunque mucho menos de lo que le hubiese costado colocar un anuncio en televisión.

¿Pero, cuales son los objetivos reales de Sony con todo este sarao? ¿Pretenden posicionar las camaras Sony HD bloggie entre los modernos? ¿O simplemente han detectado la aspiracionalidad creciente que este colectivo suscita en el público mainstream?

Esta claro que los modernos no van a abandonar su querido iPhone por una simple campaña online, y que divididos según niveles de sentido del humor van a odiarla, o verla como un simple guiño simpático. Pero no nos equivoquemos, a Sony lo que le interesa no son el millar escaso de early adopters que se amontonan en Barcelona y Madrid, sino un público masivo que suspira por ser el cool del barrio. Este segundo grupo que crece y crece sin parar es donde está la pasta, y Sony lo sabe.

Sí amigos modernos, la industria mainstream está apunto de daros caza. Ya no solo tenéis que consumir grupos de música cada vez más experimentales, arroparos por la nostalgia ochentena que os conecte experiencialmente con la infancia, y remplazar las Club Master que os comprasteis este verano por el modelo de gafas retro de turno. Queda confirmado, como nicho sois el objetivo del mainstream, y ahora mismo lo tenéis soplándoos el cogote. O os reinventáis más velozmente de lo que lo habéis hecho hasta el momento o seréis pasto del consumo de masas para siempre. ¡Corred insensatos!

Diálogo interno conmigo mismo: Eh tio, si publicas esto vas a entrar en su juego. Ya pero es que se supone que en este blog te dedicas a analizar estos temas, da igual que le des notoriedad al personaje y de rebote a Sony. Bueno, es verdad, tienes razón.



Autocrítica Conceptual

13/09/2010 - 6 comentarios

Retomo la actividad en el blog tras un trimestre sabático de reflexión y análisis del entorno. Y justamente hoy, en mi último dia de retiro al Este de Londres, me ha soprendido este video que me dispongo a comentar.

Se llama Being a Dickhead’s Cool, y es un irónico decálogo del lifestyle modernillo, tan crudo como mordaz, en el que se detallan muchas de las actividades, prendas, profesiones, anelos, y aspiracionalidades de la tribu urbana posmoderna por excelencia.

Obviamente el polémico vídeo ha desatado todo su poder viral en la blogosfera, y ha alimentado la discusión en los foros con opiniones de todo tipo, que recomiendo leer encarecidamente. Pero tras la sonrisa inicial que puede desatar la pieza, todavía es más gracioso analizar el caso dando un paso atrás, e intentando ver el fenómeno en su totalidad.

Da la casualidad que todos esos blogs que están dando cobertura al clip son los mismos que hablan de los grupos musicales que escuchan los modernos, y por ende, los mismos que leen los modernos. ¿Qué pequeño acto de masoquismo, no? Hay que ser un poquito moderno para que te guste el vídeo, o como mínimo, moverte por sitios modernos y conocer muy bien su código estético para que te arranque una sonrisa. Esa es la ley básica de la caricatura. Os juro que ni a mi abuela, ni mi madre, ni incluso mi primo el abogado, les haría la más mínima gracia la pieza que nos traemos entre manos.

Quizá la respuesta a todo esto es que los modernos son la única “tribu urbana” autodestructiva. Y me refiero a una autodestrucción conceptual, alcohol y drogas aparte.

No hay un solo moderno que reconozca serlo, más bien todo lo contrario… Incluso se han creado célebres grupos en Facebook como Tu no eres moderno, tu eres gilipollas, o el todavía más rizado, Modernos que se hacen fans de “tu no eres moderno eres gilipollas” a los que los modernos acuden para legitimar su no-modernidad.

Toda una autocrítica de clase que hace a los modernos y a su periferia uno de los segmentos juveniles más interesantes. Es ese acto de flagelación permanente el que genera su característica velocidad estética. Es decir, si algo te identifica como moderno deja de ser moderno, por lo tanto hay que cambiar. Cambiar constantemente.

Los modernos están condenados a reinventarse para no parecerlo. Construyen y reconstruyen su campo semántico, para que la moda no les de caza. Los modernos juegan al pilla-pilla con la moda, y es por eso que marcan tendencia.

Por otro lado,  la autocrítica siempre ha sido un síntoma de inteligencia así que, modernos o no, riámonos de nosotros mismos tanto como podamos a ver si así, con un poco de suerte, nos sube el coeficiente.

Aquelarre chachachá

21/06/2010 - Una respuesta

Esta semana Barcelona ha sido el contenedor de varios acontecimientos dignos de la atención de este humilde blog. Por orden cronológico el primero de ellos fue el Hit Barcelona. Un congreso centrado en la innovación, y dirigido a emprendedores, que se celebró en el Palacio de Congresos de la Fira de Barcelona, donde entre otras muchas personalidades relevantes del empresariado global, fueron invitados Bradley Horowitz, Vicepresidente de Google, y Richard Florida, doctorado de la universidad de Columbia, y experto en geografía y crecimiento económico.

Asistí a la ponencia de Florida utilizando métodos poco lícitos. Si pagar los 170 euros del Primavera Sound duele, pagar 650 machacantes para entrar en el Hit era absolutamente inasumible para la economía de un joven emprendedor autónomo como yo. Pero valió la pena arriesgarse a ser expulsado por polizón, y escuchar a Richard Florida, uno de esos gurús que, pese a serlo, esgrimen un discurso propio, argumentado e inspirador, lejos de vacíos sofismos fundamentados en la forma y no en el fondo.

Las teorías de Florida son el fruto de años de investigación, pero a grandes rasgos apuntan a que el crecimiento económico se basa en la capacidad de innovar, que para innovar hay que ser creativo, y que para ser creativo hace falta estar rodeado de gente con talento. Así pues, Florida ve las ciudades como contenedores de profesionales que interaccionan entres sí para devenir más lucidos y productivos. Pero la verdadera revolución del profesor Florida se sustenta en las estrategias que propone a las ciudades para que estas se conviertan en polos de atracción de capital humano talentoso, entre las que, conceptos como la tolerancia y la construcción de espacios para la vida comunitaria, son la madre de los huevos de la pasta, quizá no a corto pero sí a medio plazo. Su Gay Index para calcular la revalorización del suelo inmobiliario urbano es todo un desafío filosófico contra el conservadurismo imperante en la clase patronal. Pero casi lo es más su encarnizada defensa de las bohemias urbanas como grupos generadores de riqueza cultural en las ciudades que quieran ejercer un efecto llamada sobre los talentos creativos.

Como no, Richard Florida también habló de la crisis, afirmando que el abismo en el que estamos inmersos está mucho más emparentado con un cambio de modelo económico como el de 1870 que con la crack del 29. Con esta afirmación Florida legitima sus teorías en las que defiende que, superados los modelos de crecimiento agrícola e industrial, hay que avanzar hacia un nuevo paradigma basado en la información y la pericia con la que esta es asimilada, recombinada por la clase creativa, como única vía para que el dinero vuelva a fluir.

A estas alturas del post, los impertérritos lectores que continúen leyendo se estarán preguntando que vinculación tiene todo lo dicho con el mundo de la música, condición sine qua non de Subir a Tender. Pues bien, durante el transcurso de la conferencia, Richard Florida habló de sus estudios sobre la creatividad que le han llevado a entrevistar a músicos de la escena independiente como Jack White de los White Stripes. En su conversación con el cantante y guitarrista que popularizo el brillante pero desgastado hit Seven Nations Army, Florida le pregunto como consiguen los músicos llegar a niveles de creatividad de alto valor añadido. Jack White le contestó que a parte de la imprevisible visita de las musas, que como muy bien dijo Picasso, mejor que le pillen a uno trabajando, es indispensable la existencia de una escena musical en la ciudad de origen. Una escena musical es un ecosistema rico en diversidad de unicidades creativas que conviven en comunidad y se retroinfluencián unas a otras aumentando así su valía. Las buenas bandas están formadas por los individuos más creativos de la escena, quienes unen sus talentos en un único proyecto común.

Así pues, como en el caso de las escenas musicales, también hay que crear escenas empresariales si se quiere fomentar los valores de la creatividad y la productividad. Silicon Valley es una auténtica “escena” de innovación tecnológica. Allí los empleados de Google, Intel, Apple, Adobe, Electronic Arts, y Yahoo, se encuentran en la hora de la comida, pasean con sus familias por los mismos parques, y como buenos vecinos se dejan la sal, o un huevo para hacer una tortilla cuando tienen la nevera vacía.

El 22@, en Barcelona, todavía no ha llegado a esos niveles de excelencia. Muchos pensarán que es por su relativa falta de sedes de grandes multinacionales, pero si hacemos caso a Richard Florida la creatividad no está en los nombres de las empresas, sino en su capital humano, y en como este se relaciona entre sí, laboral y extralaboralmente.

La idea de la comunidad de talentos creativos como motor de la innovación  no solo se halla en las oficinas, los despachos, o las salas de reuniones, sino que se encuentra en los espacios de ocio, como bares, museos, salas de conciertos, parques y calles. La clave de la pasta, señores, está en el ocio.

Sín un ocio de calidad no se puede atraer a talentos de calidad, ni conseguir que estos interaccionen y crezcan con el roce. Es en ese punto en el que la miopía institucional de la ciudad de Barcelona está haciendo perder fuelle a la ciudad en favor de posiciones conservadoras que quieren convertirla en un suburbio para familias que consuman en sus casa Sálvame DeLux, sín miedo a que ninguna molestia acústica o ambiental les haga perder el complejo hilo argumental de la vida y milagros de La Pantoja.

Por suerte en Barcelona hay eventos como el Sónar. Una islote de libertad,  innovación artística, y riqueza cultural y humana, en una ciudad que se marchita bajo las pancartas de Volem un barri digne.

Ni que a muchos les sorprenda, la Creative Class de la que habla Richard Florida, está siendo ahuyentada a manguerazo limpio de las plazas y calles de la Ciudad Condal.

Sónar debería ser todo el año. Entonces ahogaríamos los llantos de la crisis bajo el sonido de la innovación, la cultura, y el bombo y caja.

Saca a pasear el pajarito!

09/06/2010 - Leave a Response

Como hace algún tiempo que no escribo nada, me gustaría reaparecer en el blog con algo gordo, y creo que lo he encontrado.

Se trata del nuevo videoclip de Ratatat un dúo de Brooklyn que ayer publicó su cuarto trabajo discográfico titulado LP4, en un derroche de creatividad sin precedentes.

La banda de la costa este es famosa por su perfil arty-farty, pero ligeramente apartado de pitchforkismo militante. Pese a eso, su música instrumental down tempo, de reminiscencias hip-hop, pero con grandes concesiones al barroquismo melódico, les a valido para convertirse en una de las bandas legitimadas por el establishment artístico para inaugurar exposiciones y todo tipo de eventos cool en museos de primera fila.

Pues bien, quizás los chicos de Brooklyn no se han estrujado mucho las meninges en el título del disco, pero sí en la brillante promoción viral de uno de los videoclips del mismo.

Ratatat se han caracterizado por general mucho material audiovisual de soporte para sus canciones. Ese tipo de piezas que solemos llamar videoclips, y que se encuentran a medio camino entre el arte innovador y de vanguardia asrtistico-creativa, y el anuncio promocional al uso.

Para hacerlo sin tener que gastar cantidades ingentes de presupuesto en carísimos rodajes de guiones sorprendentes y estilismos barrocos, el dúo ha tendido a elegir la inescrutable senda del Do It Yourself, remezclando imágenes de películas y montándolas siguiendo el ritmo de la música. Todo un ejercicio que si bien da la impresión que cutréa un poco durante los primeros momentos del visionado, luego se nos antoja como una de las propuestas mas cool y relevantes del mundo de las canciones acompañadas de imágenes en movimiento.

Pero para el videoclip del single de lanzamiento de Lp4 Ratatat han rizado el rizo. En él nos presentan a su blanquísima cacatúa, desplegando frente a cámara todo un soliloquio de las mejores posturas, guiños, y gestualidades del repertorio cacatúido, en un hilarante plano secuencia.

[Youtube http://www.youtube.com/watch?v=RYpqE0_VpWA&feature=related%5D

Los primeros expertos aplaudieron el riesgo del experimento, ensalzando las virtudes minimalistas de la pieza, y lanzando proclamas que defendían la iniciativa como una manera de luchar e ironizar sobre las tendencias ultra barrocas de la mayoría de videoclips de la actualidad.

Algunos incluso apostaron por él como mejor videoclip del 2010, por su riesgo y rotura de los moldes y las normas del formato, y abanderaron consignas para que la MTV lo introducirá como uno de los videoclips de máxima rotación de su parrilla.

Pero a nadie se le ocurrió fijarse en el verde y plano fondo que lucía detrás del ave albina. Ninguno de esos sesudos teóricos del arte de vanguardia cayeron en la cuenta que ese fondo no era, ni más ni menos, que un chroma. Y justamente en ese hecho se encontraba la mayor brillantez conceptual de la pieza.

La idea de Ratatat es que cada cual pueda customizar la pieza incrustando en dicho fondo el video de una fiesta loca, una barbacoa en familia, o una bajada en bobsleigh, siempre manteniendo a la cacatúa en primer plano.

Así pues, el videoclip de Ratatat es una obra abierta, al más puro estilo de Umberto Eco, que està esperando que el voluntarioso y mega-participativo usuario de Internet la tunée y personalice a su gusto con facilidad, generando así una sinergia entre pieza y público sin precedentes. El potencial viral de esos remixes audiovisuales puede generar todo un ejercito de user generated contents que circulen sin freno por la red, atrapando el ojo del curioso, y sobretodo, gravando a fuego el nombre de Ratatat en las retinas de los ávidos cazadores de originalidad.

Para poner la guinda del pastel a semejante idea, los de Brooklyn han titulado la iniciativa como Let yor bird eat its brake, que bien podría ser trasladado al idioma de Cervantes como Saca a pasear el pajarito, en una traducción no literal.

Alguien recuerda el fenómeno de los enanitos de Amelie? Pues esta es todavía mas gorda!

Quieres ser mi amigo en Spotify?

27/04/2010 - Una respuesta

Sportify acaba de entrar en el maravilloso mundo de las redes sociales, en su último y más jugoso update desde su lanzamiento allá por el 2008.

En estos dos años, una eternidad para el entorno Internet, Spotify ha cosechado una legión de adeptos, muchos de ellos casi tan evangelizadores como los misioneros de apple. Y es que la idea de que casi toda la música que puedes imaginar esté guardada en una base de datos en la ciber nube puede parecer tan utópica para los que están off como práctica para los que están on.

Millones de canciones a tu disposición que puedes escuchar con solo hacer un click y tragarte un anuncio cada tres temas, o si eres de los que ya están habituado a pagar por Internet puedes hacerte una cuenta Premium y matar a los anuncios de un balazo certero.

Pero imaginemos un mundo en que cada uno de nosotros tuviese acceso a toda la música del planeta. El angustioso abismo de tener que elegir que escuchamos se convertiría en el verdadero problema. Puede que para los que vivimos los tiempos de piratear de la radio con un casete, de tener rebobinar las cintas con un lápiz, o de ir a la sección de discos del  Corte Inglés con intenciones poco lícitas, el acceso ilimitado y pseudo gratuito a toda la música del mundo parezca una bendición de los dioses. Pero tras el subidón de entrar con mucha hambre en el buffet libre de la música viene el bajón de darnos cuenta  que no podemos comérnosla toda. Ante el abismo de la sobre información necesitaremos de alguien que nos ayude a filtrarla de acuerdo con nuestras necesidades, gustos y preferencias, y esa figura es la de nuestros amigos, o cualquier curator de quyo criterio nos fiemos.

La gente de Spotify han pensado en eso y han decidido entrar en el mundo de las redes sociales asociados ni más ni menos que con Facebook. Gracias a esta funcionalidad podremos entrar en los perfiles de nuestros conocidos y ver su top ten musical, sus escuchas recientes o sus discos favoritos y nunca más nos sentaremos frente a la pantalla sin saber que música se va a combertir en la banda sonora de nuestro día. La implementación de esta nueva red social integrada será paulatina y se ira activando en las cuentas de todos los usuarios de forma gradual.

Gracias al Mp3 la música fue la primera en caer en la era digital. Primero fue  Napster y la piratería, luego el acceso ilimitado, y por último la capacidad de poder filtrar adecuadamente todo ese marasmo de sobre información.

Tarde o temprano todos los demás entornos culturales van acabar siguiendo el mismo camino. Cerrad los ojos e imaginad un mundo con acceso ilimitado a todos los contenidos en formato de audio, texto, o video. Bien pues ahora, cerradlos todavía más fuerte y tratad de visualizar un mundo en el que poder saber cual es la película favorita de Bauman, el último libro que leyó Lady Gaga, o la canción que pone Tim Burton en su equipo de alta fidelidad mientras se toma un gin tónic. Abrid los ojos y dejad de soñar porque en un par de años puede que escuchemos, leamos y miremos lo que nos de literalmente la gana.

La Gripe B

08/04/2010 - 4 comentarios

No amigos, Iamamiwhoami, o la misteriosa artista del viral rarito no es Christina Aguilera. Era demasiado bonito, demasiado jugoso, demasiado marketing-piruetesco.

La reciente aparición del single de la Aguilera ha sido el hecho que lo ha corroborado. Ni la estética sonora ni la visual se adscriben a las finas líneas trazadas por la cuidada dirección de arte del viral.

Pero para este blog, que pretende meter las narices en todo aquello que huela a mercadotecnia musical de salón,  no todo estáperdido.

La desilusión de que Christina Aguilera no sea la artista con el cambio de imagen más radical de la historia se compensa con el hecho de estar frente a una campaña viral sin precedentes, que ha demostrado entender a la perfección las dinámicas de la red, y que ha sabido mantener la tensión y el impacto lanzando miles de pistas falsas directamente al corazón de la blogosfera.

El truco de los numeritos, por ejemplo, es una verdadera jugada maestra.

Si eres un artista desconocido y lanzas viral de factura impecable, como los de iamamiwhoami, puedes tener una repercusión considerable. Pero si en él incluyes pistas que apunten a que la cantante que se esconde detrás de dicho viral es una artista mega famosa, el revuelo se multiplica exponencialmente. Todo consiste en encriptar el título de los virales con una correspondencia numérico-alfabética, lanzar el método de desencriptación a través de algún blog afín, y sentarse a esperar que los blogers y users, hagan todo el trabajo.

Prelude 699130082.451322 = (38.17) = CH. AG.

9.1.13.669321018 = I. A. M. CH.

9.20.19.13.5.723378 = I.T.S.M.E.C.

A estas alturas “los mas listos de la clase” proclamaran a los cuatro vientos que ellos ya decían desde el principio que era imposible que la artista detrás de los virales fuera Christina Aguilera. No saben que eso en realidad no importa.

A los que saben leer entre lineas no les importa si ese “alguien” es Christina Aguilera, Jonna Lee, Karin Dreijer aka. Fever Ray, o Miguel Rios, porque sea quien sea, ha dado a todo el mundo una auténtica lección de comunicación viral, que debería aparecer en todos los manuales de publicidad en la red.

Todavía no sabemos quien es ese Messi de la estrategia y la agitación blogosférica, pero nos importa poco. La maniobra es tan genial que no nos queda otra que aplaudir y aprender.

A quien a todo esto que estoy contando le suene a chino, puede ponerse en antecedentes del caso en el anterior post de este blog referido al mismo.

A continuación, veamos el videoclip íntegro de la sugerente, excéntrica, nórdica, hábil, y al borde de la asfixia cutánea, Iamamiwhoami.

Marketing loves music

30/03/2010 - Leave a Response

Hace pocos días que Diesel ha lanzado un nuevo catálogo online en el que muestra su colección primavera verano. Evidentemente el catálogo integra la opción de compra a través de la red. El hecho sería poco noticiable sino fuese por la innovación de la marca italiana a la hora de concebir su formato. En vez de un slide de fotografías, o un editorial de moda más o menos camuflado, la marca italiana ha apostado por integrar la presentación de su ropa en un videoclip donde aparecen diferentes personajes vistiendo las distintas prendas de la colección, y que permite la interacción del usuario. Además de escuchar y ver lo que en él ocurre el internauta pude arrastrar el puntero de su ratón sobre los protagonistas del video, entonces la escena se congela, y aparece la descripción detallada de pantalon, camiseta, o accesorio de turno.

El tema escogido es A hundred lovers, una canción original de un artista novel, que salta a la palestra de la mano de una maniobra de marketing.

Si el formato ya es ganador de por sí, el contenido también es altamente analizable.

La canción del videoclip ha sido compuesta por Josep Xortó, un músico de Sant Boi, a quien tengo el placer de conocer personalmente, quien tras probar suerte en distintas bandas locales decidió ir a Londres, un ciudad trampolín donde asegurarse que si se tiene la fortuna de pegar el salto, este será sustancialmente más alto que si se hace desde Barcelona.

Josep, propone un tema ligero, sencillo y amable, tanto en la composición como en las texturas, a años luz de el barroquismo imperante en el actual mundo de la creación musical, en particular, y artística en general. Una canción a las antípodas de histrionismos lady-gagianos, y más o menos emparentada con las corrientes neominimalistas encabezadas por The Xx.

El toque de sobriedad british del tema casa con la línea de la colección que Diesel nos presenta, mucho más comedida que los excesos a los que las marcas italianas nos tienen acostumbrados.

En cuanto a dirección de arte, la apropiación vuelve a ser el motor inspiracional de los creativos de hoy en día, que más que crear reinterpretan. Fenómeno 100% legítimo y legitimado en tiempos de hibridación, mezcla, collage, y pastiche. Usando el término debidamente positivado, el videoclip es un “homenage” a una escena de la película Bande à part de Jean-Luc Godard.

En resumen. Hay que decir que la apuesta es razonablemente original e integra de forma respetuosa y coherente música y marketing. Con ella Diesel presenta su catalogo de forma innovadora y diferenciada, el músico gana cobertura, y si suena la flauta y la canción gusta, la marca gana relevancia. Una relación win-win entre artista y marca, que solo requiere un cierto esfuerzo en intentar generar propuestas bien planificadas, distintas y sorprendentes. Un bien para Diesel, y un excelente para Josep Xortó, quien seguro que con el video cosechará muchísimos más de cien amantes.

Cuelgo aquí el videoclip en crudo, pero recomiendo encarecidamente clicar a este enlace a la página de Diesel para poder jugar con el catálogo interactivo.